El Municipio de Benifato

Datos y situación geográfica

Benifato es uno de los 18 pueblos que forman la comarca de la Marina Baixa, situada al norte de la provincia de Alicante. Es el pueblo más pequeño de la comarca, con tan sólo 11,9 Km.2 de extensión, parte de los cuales pertenecen a la Sierra de Aitana. Se encuentra a 658 m. de altitud sobre la parte más fría de la sierra. La Marina Baixa suma un total de 578,8 Km2, de los cuales Benifato representa el 2,05 %. Esta comarca posee dos climas agrícolas claramente diferenciables: la Costa y la Montaña. Benifato está en la Montaña, situado al pie de la sierra de Aitana, que con 1.558 m. es la segunda en altura de la Comunidad Valenciana.

Como puntos de referencia, se puede decir que dista 74 Km. de la capital, Alicante, y 24 Km. de la principal ciudad de la Marina Baixa, Benidorm, distancia apreciable pero que se ve facilitada por las buenas comunicaciones existentes.

Benifato se encuentra situado en el conocido Valle de Guadalest, que está formado, además de por el propio Benifato, por los núcleos de Confrides, l´Abdet, Beniardà, Benimantell y Guadalest. El valle está rodeado por las Sierras de Aitana, Aixortá y Serrella en un área de 116 Km.2 y 18 Km. de longitud, atravesado por el río que da nombre al valle. El término municipal de Benifato limita con los términos de Beniardà, Benimantell, Confrides y Sella.

El Valle de Guadalest es una depresión geológica orientada de Noroeste a Sudeste que ocupa una estrecha franja de terreno de unos 18 por 4 Km., atravesada por una fractura tectónica longitudinal. Con el trabajo de generaciones de agricultores, riscos y laderas han sido transformados en una trabajada escalera de bancales que desciende desde las cumbres de las sierras hasta el mar. Excepto hacia el Este, por donde se abre al mar Mediterráneo, el valle de Guadalest se encuentra abrigado por las máximas alturas de la provincia. Al Norte está la sierra d´Aixortà (1.126 m.). Esta serranía se prolonga hasta la peculiar cuerna de la sierra de Bernia, junto a la costa. Por el Sur se engarzan las montañas que integran la sierra de Aitana (1.558 m.). Hacia el Oeste, en el puerto de Confrides, se unen Aitana y la Serrella (1.361 m), cerrando el valle. Esta difícil orografía dota al valle de personalidad propia.

El valle está atravesado por la carretera que une Callosa d´en Sarriá con Alcoi, remontando el puerto de Confrides. También, a través de Polop de la Marina y La Nucía, el valle se comunica con la costa, con las turísticas poblaciones costeras de Altea, l´Alfàs del Pi y Benidorm.

El clima en benifato

Está condicionado por la influencia de la Sierra de Aitana, es decir, por su altitud y orientación predominante. Así, el ritmo anual de las temperaturas es parecido en toda la sierra, a pesar de que los valores medios presentan lógicas variaciones importantes: las medias anuales oscilan entre los 13,8 º C de las zonas más altas y los 15,6 º C de las zonas más próximas a la costa ambas en la vertiente norte.

La latitud baja, el dominio de las situaciones anticiclónicas, la posición resguardada y la homotermia del Mediterráneo sobre el que se extiende la comarca explican la preponderancia de días despejados y soleados, y la suavidad del invierno y la calidez del verano. La absoluta presencia de días claros y soleados es bien proclive al desarrollo del turismo.

En cuanto a la pluviometría, la irregularidad interanual es uno de los matices más definitorios. Los años secos se dan con más frecuencia que los húmedos. Las precipitaciones medias al año en Benifato son en torno a 608 mm/año. Hay un pico otoñal muy destacado que se vincula a perturbaciones mediterráneas que pueden desencadenar trombas en escasas horas. En invierno las precipitaciones son más moderadas y, por lo común, tras un descenso hacia febrero sucede un ligero repunte primaveral. Por el contrario, el verano acusa una gran indigencia pluviométrica.

Estas irregularidades pluviométricas resultan un elemento fuertemente restrictivo para la agricultura. A ello se contrapone la benignidad térmica, que ha permitido la expansión de cultivos sensibles al frío (cítricos, almendros, nísperos, etc.). Las heladas son frecuentes durante los meses invernales, sobre todo en enero, y abastecen un período temporal relativamente amplio, sobre todo en las zonas más elevadas de la sierra. Las nevadas suelen visitar la sierra casi todos los inviernos y, a pesar de que su incidencia es muy variable de un año a otro, la permanencia de capas de nieve suele producirse en las zonas más altas, construyendo así un paisaje atípico y atractivo para el excursionismo de la zona.

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